Central de Turnos
Lu a Vi 7 a 21 - Sa 8 a 12

4716-3210

Dr. Daniel Onorati: Especialista en Flebología, Cirugía Vascular y Pie Diabético Nota realizada por el Diario de la Salud

 

 

onorati3

 

El “pie diabético” puede evitarse con cuidados exigentes.


Además de lesionarse ante cualquier agresión, el pie se ve alterado con la pérdida de tonicidad de los tejidos, que lo hace tomar la forma de "pie cuadrado". Esto es porque la diabetes ataca las partes blandas, y hace que el pie pierda su consistencia. Se trata de una afección no solamente de los vasos, sino también de los nervios periféricos, los cuales ante la pérdida de su vaina de mielina (capa de lípidos que protege al nervio) presentan menor sensibilidad. Podemos denominar a esta patología como pie diabético ya que todas las lesiones son características de esta enfermedad, junto con la deformación del pie en estadíos avanzados.


PRECAUCIÓN


La población más propensa a padecer de “pie diabético” son los sujetos con diabetes tipo I (juvenil) con varios años de evolución. Los pacientes con escasos cuidados y controles serán más propensos al mismo. Si una persona diabética comienza a ver alteraciones en estas extremidades, el primer paso es anular el apoyo sobre la zona y priorizar su limpieza, utilizando calzados especialmente adaptados para diabéticos con medias de algodón o hilo. Si bien existen muchas teorías y escuelas, como en todas las enfermedades, es importante invertir en el proceso fisiopatológico; anular el apoyo del pie y/o el mal apoyo, iniciar el descenso del peso y controlar estrictamente la diabetes, mejorar la perfusión de sangre a los tejidos con vasodilatadores de ser necesario y restaurar la función nerviosa con vitaminas del complejo B en primera instancia. También se debe cuidar con un podólogo experimentado y mantener los pies secos.


¿CUÁNDO SE COMPLICA?


La complicación más temida del cuadro es que, por dolor, infección o la suma de ambos, lejos de cerrar, las lesiones se agranden, lo que puede llevar a mayor infección o necrosis, con el consiguiente riesgo para la conservación del pie. Tomados a tiempo, estos problemas pueden solucionarse e incluso prevenirse eficazmente. Por eso siempre, pero siempre, es importante seguir periódicamente los controles médicos de la diabetes y concurrir precozmente ante los primeros signos de lesión cutánea o infección de las uñas por hongos.


REMEDIOS CASEROS


Porotos negros: es un remedio que funciona muy bien y consiste en tostar unos cuantos, molerlos hasta obtener polvo y colocarlos sobre la herida después de haberla limpiado bien. Aplicar este remedio cada vez que limpiemos la zona y dejarlo reposar cubierto con una venda.


Baño de cedro: poner dos puñados de aserrín de cedro en 1 litro de agua hirviendo. Dejar que hierva 5 minutos, enfriar y colocar los pies en el agua con aserrín al menos 20 minutos. Secar bien y colocar cáscara de banana sobre la herida para que ayude a curar y calmar el dolor más rápido.


Ananá: aplicar la corteza en las úlceras o heridas. Poner la parte tierna de la cáscara en contacto con la llaga y dejarla con la ayuda de una venda durante toda la noche. Por la mañana, retirar la cáscara y lavar la herida con agua caliente.


Caléndula: es muy buena para cicatrizar y contra las durezas. Se puede usar para hacer lavados de las heridas porque ayuda a curarlas más rápidamente.
Aloe vera: lo ideal es su pulpa, que debe ponerse en contacto con la zona el mayor tiempo posible.


Romero: elaborar una infusión de agua de romero y lavar con ella el pie. Esto ayuda a prevenir infecciones y curar las zonas más lastimadas del pie.


Onagra: el aceite de onagra es uno de los remedios para la diabetes más efectivos, como así lo es para esta situación.

Cayena: triturar un puñado y colocarlo en la zona con una venda.

Por Dr. Daniel Onorati Especialista en Flebología, Cirugía Vascular y Pie Diabético del Sanatorio Modelo de Caseros MN: 81091 www.sanatoriomodelo.com.ar